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Publicado viernes, 29 de mayo del 2009
José Luis Pardo
El destacado guitarrista argentino visitaría Chile para presentar su más reciente creación: “Country & City Blues”.
El destacado guitarrista argentino, José Luis Pardo nació en Buenos Aires el 17 de Marzo de 1981 Aunque no había músicos en su familia, la música llamó desde temprana edad su atención. Ya a los 11 años comienza sus estudios musicales, aunque su telando autodidacta ya era reconocido, tanto así que cuatro años después ya era músico estable de los bares y pubs más afamados de blues de su ciudad natal. Este es el comienzo de una vertiginosa carrera musical que años más tarde, lo llevará a los más prestigiosos escenarios del mundo.

Con una biografía musical difícil de resumir, Pardo ha integrado las más importantes agrupaciones de esta vertiente musical, como “63 Rd Street Band”,”The King Bees”,”29 caminos” y”Albert King Tribute Band” con la cual, emprende, en 2001 una exitosa gira por Memphis, impactando a las audiencias. Participó en el Festival Wine Race Memphis, Blue City Caffe, conmemoración del aniversario de la muerte de Albert King y Zanzi Bar. Es con estas formaciones que graba los discos “We play the blues for you” y “Live at Fidelius”, puntos de inicio de maratónicas e importantes presentaciones en Estados Unidos, Europa y Sudamérica, donde compartió escenario con afamados exponentes del blues internacional.

Recientemente grabó su último disco “Country & City Blues”, el que está presentando en una exitosa gira por Europa, Usa y Sudamérica y que lo traería a Chile en octubre para actuar en Backstage Experience.

“Country & City Blues” comprende una mitad de temas de blues, swing y soul eléctrico (City Bues) y un repertorio refinado de interpretaciones de Country Blues o blues acústico en solitario, en dúo o con la banda completa.

QUE NOS PUEDES CONTAR DE TU NUEVO CD “Country & City Blues”?

Es mitad acústico y mitad eléctrico. Lo grabé en Buenos Aires con una selección de músicos increíbles y en dos días, tocando todas las canciones en vivo para no perder la esencia de lo que estábamos haciendo. Hay de todo un poco, temas a dúo, a trío, a quinteto, dulces y frenéticos.

Pretendo que sea mi último disco de versiones o covers, por lo menos por ahora y desembocar en un disco que tenga sólo temas míos. En la parte acústica aparecen temas de Country Blues pero otra vez, sin querer sonar negro y la parte eléctrica, haciendo parte del repertorio que toqué con los Mojo Workers, Martin Cipolla y Mono Martino, el último año.

Estás vinculado a la música desde niño, pero ¿Cómo llegaste al blues? ¿Quiénes son tus inspiraciones?

Cuando era muy chico sonaba un blues en una publicidad de un chocolate por la televisión argentina. Me alucinaba, aunque eran 4 ó 5 segundos. Pero claro, no sabía cómo se llamaba ni qué era esa música. A los 14 años, más o menos, llegan a mis manos dos Cd`s de blues y ahí el golpe fue definitivo.

Mis inspiraciones han ido cambiando y sería una lista interminable a la vez que dispar, en la que incluiría a blancos, negros, cantantes, guitarristas, armonicistas, americanos, sudamericanos, europeos, amigos y no tan amigos. Empecé, como muchos, con Stevie Ray Vaughan, aunque tuve la fortuna de rodearme con gente que me llevó por otros caminos igual de interesantes.

En el mundo se dice de ti que sólo te falta ser de raza negra, ¿Que piensas de ello?

Supongo que dedicándome al blues, es el mayor de los halagos. Sin embargo, no aspiro a sonar "negro". Me parece muy interesante la idea de ir poco a poco, sonando más como uno, captando todas las influencias y sobre todo apoyándose en la música afroamericana, pero conservando tus propias raíces. Eso no quiere decir que de la noche a la mañana puedas hacerlo. Al mismo B. B. King le llevó años desligarse de Elmore James y de T. Bone Walker. Todo el mundo quería sonar como T. Bone Walker, hasta Albert Collins y lleva tiempo desarrollar una cosa propia.

¿Qué te pasa cuando recibes tantos elogios por tu virtuosismo?

Me hace sentir muy bien. Nunca tomé "clases" en el sentido tradicional de la palabra y soy básicamente autodidacta. Entonces que te halaguen el virtuosismo, te dice que el esfuerzo ha valido la pena y que tu pasión te ha llevado a desafiar algunos límites. Sin pecar de falsa humildad, no me considero un virtuoso, de hecho no soy muy técnico ni considero que sea el único medio para demostrar lo que tienes para decir. Hay un balance exquisito entre virtuosismo y feeling en el que ninguno descarta al otro.

Has tocado con grandes músicos del mundo, ¿Qué tal esa experiencia?

La verdad que es uno de las cosas más lindas a nivel profesional que te puede pasar. Ya de muy chico tuve la suerte de poder tocar con gente que iba a ver con 14 años y eran ídolos para mí. Como por ejemplo, formar parte de la banda Tributo a Albert King de Buenos Aires, o de ser llamado por Omar Itcovici. Y ya de un poco más grande tuve la posibilidad de tocar con Little Charlie Baty, uno de mis ídolos totales de la guitarra, y de ser invitado a tocar especialmente con la Muddy Waters Band y Bob Margolin en Jacksonville, con todo lo que ello significa.

No soy de las personas que vive pendiente de las luces y no me interesa simplemente sacarme la foto. Me halaga y suma mucho el compartir un escenario con algunos de todos los que te nombré, entre tantos otros, como Michael Burks.

¿Cuál crees que es la principal enseñanza que vas recogiendo en estas experiencias?"

Que la música une y da muchísimo. Que hermana a las personas, las mismas que los políticos nos hicieron creer que estaban "deshermanadas", A la vez, la música exige muchísimo: estar mucho tiempo lejos de tu gente y tu tierra, viajar muchísimo y soportar situaciones y personas nefastas, que de estar en tu casa no te cruzarías... para mi todo vale por un minuto tocando con tu banda, que además son tus amigos, sea un festival gigante o el club que está a la vuelta de tu casa.

Has participado en importantes festivales en Sudamérica, Europa, Estados Unidos donde has sido el único sudamericano. Imagino que vas conociendo nuevas vertientes del blues...

Claro, es lo mejor que tiene esta vida. En Sudamérica tenemos un nivel de músicos de blues increíbles, de hecho muchos de ellos brillan por todo el mundo. Y lo mismo pasa en Europa.

Cada uno empieza en esto con una referencia clara, y la intención de copiar a tus ídolos, pero si sigues en esto, finalmente aflora tu esencia, vivencias y carácter, y todo lo que haces, influye en tu música. Y ciertamente me gusta más la forma de vida del sur de America y de Europa que de USA… Quizás por eso últimamente disfruto un poco más escuchar algunos grupos locales que caer en los clásicos de toda la vida. Antes no me gustaban las mezclas “raras”, ahora me parece, que bien encaradas, son interesantísimas.

¿Cómo ves el circuito del blues en Sudamérica, y particularmente en Chile, donde te has presentado en varias oportunidades?

Con respecto a Chile, debo reconocer que para mi sorpresa, hace ya dos años conocí un paisaje blusero que me dejó maravillado. Me sorprendió ver que tienen todo lo que hace falta para consolidar y de a poco adquirir su personalidad y estilo, algo así como "de blues chileno". Tienen músicos increíbles, que sólo por no extenderme los resumiré en Gonzalo Araya y Tomás Gumucio y los Vintage, ¡impresionantes!, de los que no hay muchos dando vueltas por el mundo.

Es un circuito interesante en el que destaco el Backstage que tiene un calendario que va creciendo y que brilla en Sudamérica. A mi juicio, el Festival del Backstage es uno de los mejores del mundo, tanto a nivel musical como humano.
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